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El Silencio como hábito tóxico de la relación de pareja.

Un problema habitual que ocurre en las relaciones de pareja sobre todo cuando son muchos los años de convivencia es la falta de diálogo.

Al principio de la relación la conversación es fluida, se llaman varias veces por día para saludarse y expresarse el amor que sienten el uno por el otro. Comparten la cena mientras hablan acerca de los proyectos en común y también de los individuales. Toda esta comunicación nutre y alimenta la relación de pareja.

Tanto el hombre como la mujer se sienten escuchados, validados, respetados y amados. Se sienten reconocidos e importantes para su pareja. 

¿Qué ocurre con el paso del tiempo?

Las responsabilidades y obligaciones para mantener un hogar sumado a la crianza y cuidado de los hijos sumergen a la pareja en una rutina diaria en la que queda poco espacio para poder conversar abiertamente desde el corazón y planear momentos románticos juntos, pequeñas escapadas a solas. 

Ahora lo más importante pasan a ser las cuentas de la casa que hay que pagar mensualmente, el llevar a los niños a la escuela y a hacer algún deporte o actividad extra curricular. 

Se aminora incluso la frecuencia de las relaciones sexuales. Ambos están cansados de su rutina diaria y a la noche solo quieren dormir cuando antes ansiaban ese momento para hacer el amor y conectarse desde lo sexual para reafirmar el amor.

Y es así como se va tejiendo el puente del silencio entre ambos al punto de que llegan a ser prácticamente dos extraños compartiendo la cama y durmiendo dándose la espalda.

En otras ocasiones ya ni la habitación comparte, y se transforman en room-mates en vez de ser una pareja.

Y esta acción de no hablar, de no comunicar nada que realmente sea importante para alimentar la relación de pareja termina sepultándola porque el silencio es el cementerio de la relación de pareja.

Ese silencio como una acción de evadir la conversación con el otro los conduce al aislamiento. Cada día repiten una y otra vez la evasión a través de no hablar, de no decir nada más que cosas superfluas (como hablar del clima o el noticiero en la tv) o de cuentas por pagar a fin de mes. Pero de eso que compartían al principio, esas salidas mágicas en las que se reían juntos, en las que se contaban sus proyectos y los compartían pensando la mejor de apoyarse mutuamente ya no existen. 

Ese silencio es un hábito tóxico en la relación de pareja porque crea un vacío que conduce al abismo. Cada día ese puente del silencio se hace más largo y si alguno de los dos no decide tomar acción para abrir espacios de diálogo pues esto continuará hasta que alguno de los dos se harte y ponga fin a la relación de pareja. 

¿Cuánto hace que tú y tu pareja no conversan realmente de lo importante?

¿Con cuánta frecuencia solían hablar en los primeros tiempos de su relación?

¿Qué situación concreta crees y sientes que pudo haber desencadenado la generación de este espacio de silencio?

¿Cuán comprometida estás en animarte a abrir espacios de conversación con tu pareja para poder soltar ese hábito tóxico del silencio?

Todo cambio comienza con una decisión, sólo tú tienes el poder de decidir hoy empezar a buscar la forma de dialogar con tu pareja si aún te interesa recuperar esa relación. Por el contrario si sientes que ya no hay amor pues es momento también de decidir dejar atrás esa relación para poder procesar el duelo de la ruptura y más adelante abrirte a la posibilidad de volver a enamorarte.

Déjame tu comentario sobre lo que te ha parecido este post. Me encantará leerte. 

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